Plantas y setas para todos los meses: esta era la idea para el calendario. Aparte de su diseño en forma de caleidoscopio, la particularidad está en los materiales con los que está hecho: papel elaborado con restos de tejido de algodón reciclado y semillas de manzanilla y flores silvestres.
Cada mes, en lugar de tirar la hoja del calendario a la basura, podías hidratarla en agua y echarla en tierra para disfrutar de unas preciosas flores unas semanas después.